La prueba es el día más importante antes del día B. Te cuento cuándo hacerla, qué llevar y cómo saber si el look es el tuyo.
De todas las citas que tendrás antes de la boda, la prueba de maquillaje es la que más tranquilidad te va a dar. Es el momento de probar, cambiar de opinión y salir sabiendo exactamente cómo vas a verte. Para que la aproveches al máximo, esto es lo que les cuento siempre a mis novias.
El momento ideal: entre 1 y 2 meses antes
Si la haces demasiado pronto, tu piel, tu pelo o incluso el look que tienes en la cabeza pueden cambiar. Si la haces demasiado tarde, no queda margen para ajustar nada. Entre seis y ocho semanas antes es el punto justo: el vestido ya está decidido, tu rutina de piel lleva tiempo funcionando y todavía hay tiempo para una segunda vuelta si hace falta.
Pide la prueba un día en que tengas algo después, como una cena o un plan con amigas. Así ves cómo aguanta el maquillaje en la vida real.
Qué llevar a la prueba
- Fotos del vestido, con el escote y el tejido bien visibles
- Dos o tres referencias de looks que te gusten (y una que no, también ayuda)
- Una camiseta o pañuelo del color del vestido, para ver cómo te ilumina la cara
- El tocado, el velo o los pendientes, si ya los tienes
- La hora y el lugar de la ceremonia: no es lo mismo una boda de mañana al aire libre que una de noche
Cómo llegar
Ven con la cara limpia e hidratada, sin maquillaje. Si te depilas las cejas o el labio, hazlo al menos tres días antes para que la piel no esté irritada. Y si quieres probar también peinado, trae el pelo lavado el día anterior: la mayoría de recogidos se sujetan mejor así.
Cómo saber si es tu look
Mírate con luz natural, hazte fotos con flash y sin flash, y pregúntate una sola cosa: ¿me reconozco? Si la respuesta es sí y además te ves más guapa, ese es tu look. Si algo no te convence, dilo en el momento: un tono de labios, un delineado más suave o una piel más luminosa se cambian en minutos.
La prueba no es un examen, es una conversación. Salir de ella con la sensación de “qué ganas de que llegue el día” es la mejor señal de que vamos por buen camino.

